Una obra de corte policial y de lectura muy ágil. Con una estructura sostenida por diferentes narradores, la novela logra mantener la atención y el misterio en un punto alto a lo largo de toda la historia.
Claudia Piñeiro despliega aquí su estilo característico: directo, limpio y despojado de descripciones innecesarias, independientemente de la atmósfera que construya. Fue un verdadero placer recorrer esta novela corta y dejarse llevar por su ritmo impecable.