Una lectura triste y mansa, que lleva directo a las entrañas de la soledad más profunda. La crónica de Leila Guerriero tiene, por momentos, atisbos de misterio y suspenso que ponen la piel de gallina. Recomendadísima.
Una lectura triste y mansa, que lleva directo a las entrañas de la soledad más profunda. La crónica de Leila Guerriero tiene, por momentos, atisbos de misterio y suspenso que ponen la piel de gallina. Recomendadísima.